Una nueva mirada al impacto ambiental de la desalinización
La desalinización ha surgido como una de las soluciones más prometedoras a la creciente crisis mundial de escasez de agua. A medida que aumenta la demanda mundial de agua dulce y el cambio climático ejerce mayor presión sobre los sistemas hídricos naturales, más países invierten en tecnología de desalinización para garantizar un suministro de agua fiable y resistente. Sin embargo, a medida que se amplía el uso de la desalinización, es esencial tener una visión equilibrada e informada de los impactos ambientales de la desalinización. La tecnología ofrece ventajas innegables, pero conocer toda su huella ambiental garantiza una aplicación responsable y sostenible para el futuro.
¿Qué es la desalinización?
La desalinización es el proceso de eliminar la sal y otros minerales del agua de mar o salobre para producir agua dulce. Los dos métodos más comunes son la ósmosis inversa (OI) y la destilación térmica. La ósmosis inversa utiliza bombas de alta presión y membranas semipermeables para filtrar la sal y las impurezas del agua. La destilación térmica se basa en calentar el agua de mar hasta que se evapora, dejando atrás la sal, y luego condensar el vapor en agua purificada.
Ambos métodos han demostrado ser fundamentales en regiones que sufren escasez crónica de agua o sequías prolongadas. En Oriente Medio, Australia y partes de California, la desalinización se ha convertido en un elemento esencial de la planificación hídrica a largo plazo. Sin embargo, a medida que proliferan las plantas desalinizadoras, también aumenta la necesidad de examinar cómo interactúa este proceso con el medio ambiente.
Entender el impacto ambiental de la desalinización
Las repercusiones medioambientales de la desalinización abarcan varios ámbitos, como el consumo de energía, las emisiones de carbono y los efectos sobre los ecosistemas marinos. La primera preocupación medioambiental, y quizá la más importante, es la elevada demanda energética de las plantas de desalinización convencionales. Estas instalaciones suelen depender de electricidad generada a partir de combustibles fósiles, lo que contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero y, por extensión, al cambio climático. A menos que se integren fuentes de energía renovables en los sistemas de desalinización, se corre el riesgo de cambiar un problema medioambiental por otro.
Otro factor importante en el impacto medioambiental de la desalinización es el vertido de salmuera, un subproducto de agua salada altamente concentrada. El vertido de salmuera suele consistir en devolver esta solución salina densa al océano. Cuando se gestiona mal, puede alterar los niveles locales de salinidad, agotar el oxígeno y amenazar a los organismos marinos. La salmuera también puede contener trazas de sustancias químicas como el cloro o los antiincrustantes utilizados durante el tratamiento, lo que afecta aún más a la biodiversidad marina. Los ecosistemas sensibles, sobre todo los cercanos a los puntos de vertido costeros, corren peligro si los sistemas de desagüe no se diseñan con cuidado y precisión.
Además de los problemas relacionados con los flujos de salida, los sistemas de captación utilizados para introducir agua de mar en las plantas desalinizadoras pueden alterar los hábitats marinos. Las tomas tradicionales en mar abierto pueden arrastrar inadvertidamente larvas de peces, plancton y otros organismos pequeños, dañando la vida marina y afectando a las redes alimentarias locales. A medida que aumenta la dependencia mundial de la desalinización, es fundamental minimizar los impactos de estas tomas y vertidos para lograr resultados sostenibles.
¿Es buena la desalinización para el medio ambiente?
La cuestión de si la desalinización es buena para el medio ambiente no tiene una respuesta sencilla. Depende mucho de cómo se diseñe, alimente y gestione el proceso. Por un lado, la desalinización ofrece una alternativa a la extracción excesiva de agua de ríos, acuíferos y lagos, preservando así los ecosistemas interiores. Ofrece un suministro de agua estable y resistente a la sequía, especialmente en regiones que se enfrentan a la inseguridad hídrica provocada por el clima. Desde esta perspectiva, la desalinización puede ser una herramienta valiosa para la resiliencia medioambiental y la supervivencia humana.
Por otra parte, la desalinización sólo es beneficiosa para el medio ambiente cuando se aplica de forma responsable. Si funciona con fuentes de energía no renovables o sin una gestión adecuada de la salmuera, puede contribuir a las emisiones, la degradación del hábitat y el desequilibrio ecológico. La clave está en desarrollar tecnologías de desalinización respetuosas con el medio mar ino que reduzcan al mínimo el consumo de energía, utilicen energías renovables y apliquen principios de ingeniería respetuosos con los océanos.
Innovaciones para minimizar el impacto ambiental de la desalación
Los recientes avances tecnológicos están ayudando a reducir la huella medioambiental de la desalación. Están surgiendo varias innovaciones que hacen que la desalación sea más limpia, eficiente y compatible con el entorno natural.
Dispositivos de recuperación de energía (ERD): Los sistemas modernos de ósmosis inversa utilizan ahora ERD para capturar y reutilizar la energía contenida en los flujos de salmuera a alta presión. Esta innovación puede reducir el consumo de energía hasta en un 50%, mejorando tanto la rentabilidad como la sostenibilidad.
Tomas subterráneas: Al extraer el agua de mar a través de arena o sedimentos del lecho marino en lugar de tuberías abiertas, los sistemas de captación subsuperficiales filtran de forma natural los organismos marinos y la materia orgánica. Esto reduce la necesidad de pretratamiento químico y evita daños a la vida acuática.
Soluciones de gestión de salmueras: Los métodos innovadores de tratamiento de salmueras, como la cristalización, la dilución y los sistemas de vertido sin contenido líquido, pueden transformar los residuos en materiales útiles, como sales o materias primas industriales. Otros métodos mezclan la salmuera con agua de refrigeración o aguas residuales para reducir de forma segura su salinidad antes del vertido.
Integración de la energía verde: La integración de la energía solar, eólica y geotérmica en los sistemas de desalinización es una de las tendencias más prometedoras. Las plantas de desalinización alimentadas por energía solar, por ejemplo, pueden funcionar en regiones remotas con unas emisiones de carbono mínimas. Los sistemas híbridos que combinan fuentes de energía renovables y de red ofrecen una vía hacia la descarbonización total de la infraestructura de desalinización.
Estas innovaciones están dando una nueva forma a la respuesta sobre el impacto de la desalinización en el medio ambiente, ofreciendo soluciones que equilibran la seguridad del agua con la protección ecológica.
Hacia una desalación sostenible
El potencial de la desalación para resolver los problemas mundiales del agua es innegable, pero su futuro depende de la innovación continua y la responsabilidad medioambiental. La desalinización sostenible requiere sistemas que no solo suministren agua limpia de forma eficiente, sino que también funcionen en armonía con los ecosistemas marinos y costeros.
Una empresa pionera en este campo es OceanWell, pionera en una nueva generación de desalinización que trabaja con el océano en lugar de contra él. Las unidades modulares de desalinización submarina de OceanWell funcionan a gran profundidad bajo la superficie del océano, utilizando la presión hidrostática natural para impulsar el proceso de desalinización. Esto elimina la necesidad de grandes infraestructuras de superficie que consumen mucha energía. El entorno submarino permite un uso eficiente de la energía y reduce significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con las plantas terrestres tradicionales.
El diseño marino de OceanWell también minimiza las alteraciones ecológicas. Al eliminar las tomas y desagües de superficie tradicionales, el sistema evita muchos de los problemas medioambientales asociados a la desalinización convencional. El proceso produce una salmuera mucho menos concentrada, lo que reduce su impacto potencial en los ecosistemas circundantes. Su modelo descentralizado permite escalabilidad y flexibilidad, por lo que es adecuado para comunidades costeras, islas e industrias que buscan agua dulce fiable y sostenible sin dañar los hábitats marinos.
A medida que se acelera la demanda de agua dulce en todo el mundo, innovaciones como OceanWell demuestran cómo pueden coexistir la ingeniería avanzada y la sensibilidad ecológica. El camino hacia la desalinización sostenible no consiste en evitar la tecnología, sino en mejorarla, haciendo cada sistema más eficiente, más renovable y más acorde con el delicado equilibrio de los ecosistemas oceánicos.
Al responder a la pregunta de si la desalación es buena para el medio ambiente, la conclusión es clara: puede serlo, cuando se hace de forma meditada y responsable. Con una inversión continua en tecnología, energías renovables y gestión marina, la desalinización puede pasar de ser un último recurso a convertirse en una piedra angular de la sostenibilidad mundial del agua.
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